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Técnicas de Cultivo.

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Técnicas de Cultivo.

Hay muchas formas de tratar a tus flores después de podarlas. En seco, húmedas, a mano o con una máquina especial para cortar. Los procesos de recolección pueden ser muy variados. ¿Cómo saber cuándo es el momento adecuado para hacerlo?

Una señal importante es poner atención a los pistilos. Su crecimiento y color cambian durante el transcurso del tiempo. Los pistilos son aquellos órganos de la planta que se asimilan a pequeños vellos. Brotan de nuestras plantas y son casi blancos al principio del ciclo de floración. Cuando se acerca el tiempo de cortar tus flores y recolectar todo el producto, los pistilos se oscurecerán y se tornarán de una coloración café/anaranjada/amarillenta. Cuando aproximadamente el 80 por ciento de los pistilos se han oscurecido, entonces es el momento de cortar lo que has sembrado.

Otro método consiste en usar una lupa para analizar las cabezas de los tricomas. Cuando han cambiado su apariencia de cristales claros a cristales más nublados o blancos, es hora del primer paso en la recolección: el lavado. Esto se realiza 2 semanas antes de cortar tus flores, debes agregar agua pura sin ningún tipo de añadidos con el fin de remover cualquier exceso de nutrientes acumulados en la tierra. Esto fuerza a la planta a consumir los residuos de nutrientes como nitrógenos, potasio y magnesio. Algunas bases de tierra como el living soil no requieren de este proceso de limpieza, gracias a la constante estimulación de la red de microbios y la saludable actividad de los hongos en la tierra.

Después de haber hecho propiamente el proceso de lavado, el próximo movimiento es cortar las plantas; trimmearlas (remover los excesos de ramas, hojas y residuos no utilizables), aunque algunos prefieran secar la planta antes y finalmente remover los brotes o cogollos de los tallos.

El trimming húmedo es aquel corte que se lleva a cabo mientras las plantas aún están enraizadas en vasijas o macetas. Esto nos da el beneficio de poder manicurar más fácilmente el vegetal. La desventaja es que usualmente los cogollos quedan pegajosos y necesitan ser limpiados en el proceso, de igual forma se reduce el tiempo de secado ya que hay menos materia para absorber el exceso de humedad.

Ahora continúa el secado y el trimming en seco. Una vez que la planta ha sido recogida contiene alrededor de 80% de agua y necesita ser secada para prevenir el exceso de humedad y así prevenir moho u hongos. Mientras se seca la planta, hay muchas funciones metabólicas que continúan desarrollándose como si la planta estuviera viva. De hecho, la potencia de cannabis continúa creciendo exponencialmente mientras ésta se seca. El secado se logra al colgar las plantas boca abajo en un cuarto con temperatura regulada. La temperatura debe de estar cerca de los 70 grados y contar con un nivel de humedad de 50% por un período de 5 a 10 días. El trimmeo es recomendable después de este secado ya que es extremadamente beneficioso para preservar los tricomas intactos.

Muchos agricultores te dirán que es mejor cortar las flores a mano que con máquinas. Las máquinas se usan para operaciones masivas de cultivo en las cuales las plantas son arrojadas a enormes aparatos con aspas giratorias que cortan los cogollos de formas uniformes. Esto salva tiempo, por supuesto, pero causa la degradación de los tricomas, así como de otros elementos valiosos para la planta. El cortado a mano ofrece una oportunidad única para que los cosechadores puedan examinar cada tallo de su elaboración de cerca e identificar cualquier irregularidad que pueda disminuir la calidad del producto. Algo que las máquinas no pueden lograr.  Si alguna vez has abierto tu bolsa de marihuana y todos los cogollos se ven de la misma forma y tamaño, significa que ha pasado por este proceso de automatización.

Finalmente, la flor de cannabis es curada en contenedores herméticos por días o semanas con oxígeno agregado intermitentemente para permitir un desarrollo metabólico completo. La falta de oxígeno y otros nutrientes provoca que los compuestos remanentes dentro de la planta, incluyendo el azúcar, los nitratos, y minerales sean metabolizados para un consumo provechoso de energía, dejando una planta más potente y aromática.

Después de la curación, la planta habrá perdido alrededor del 95% del agua que contenía inicialmente, pero retendrá bastante energía como para mantenerse fresca hasta el momento de uso. Ahora sí, la flor está lista y podemos disfrutarla.

 

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