Entrevistas

La entrevista High Times a Noam Chomsky.

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La entrevista High Times a Noam Chomsky.

El New York Times lo ha llamado: “probablemente el intelectual con vida más importante.” Ha escrito más de 150 libros, aparece en más de 100 documentales, es considerablemente el pensador que se ha citado en artículos académicos con mayor frecuencia y estuvo en la lista de blancos planificados de los ataques Unabombers. Una vez el periódico de sátira The Onion sugirió el siguiente encabezado: “El exhausto Noam Chomsky intentará disfrutar el día por una vez.”

Aunque es considerado pionero entre los fundadores de la lingüística moderna, la obra de Chomsky trasciende ese campo, abarcando la filosofía, psicología e incluso la genética. Es reconocido principalmente por su comentario y activismo político. Durante la década de los 60, Chomsky se convirtió en uno de los críticos más influyentes sobre la Guerra de Vietnam, redactó el ensayo: “La responsabilidad de los intelectuales”, en el cual argumentaba que la mayoría de los académicos se habían convertido en subordinados de sus respectivos gobiernos y servían principalmente para racionalizar sus fechorías. En 1988, Chomsky coescribió con Edward S. Herman: “Los guardianes de la libertad”, un análisis extenso de cómo las organizaciones noticieras presentan su contenido para generar deseos en el público, funcionando principalmente como un sistema de propaganda para las corporaciones. No es sorpresa.

Primero, en 1998, la revista High Times le realizó una entrevista al emérito profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en la cual resalta y examina las conexiones entre el poder del gobierno, el poder corporativo y la guerra contra las drogas, incluyendo su rol en el sistema de “control poblacional”.

Aquí, traducida por AA, la segunda entrevista realizada por High Times a Noam Chomsky, filósofo del lenguaje.

HIGH TIMES: Has hablado en contra de la guerra antidrogas, planteando que esencialmente significa un encierro para la gente pobre, ocasionando un incremento en el consumo de drogas, y que sirve cómo una excusa para controlar naciones extranjeras. ¿Podrías de manera breve desarrollar estos temas?

CHOMSKY: Asumamos que existe un problema de drogas para el desarrollo de argumentos, ya sabes, cocaína, marihuana y más. Supongamos que aceptas eso: ¿Cómo lidiarías con ello? Existen estudios gubernamentales que señalan que el tratamiento y la prevención es el camino más rentable. Costoso y menos efectivo es el monitoreo; intervención fronteriza. Y el más costoso y menos efectivo son las operaciones fuera del país, lo que llaman “fumigación”, la cual es, de hecho, una guerra química; en Colombia y otros países lo he visto de primera mano, es verdaderamente una guerra química. Así que esos son los hechos y no creo que los cuestionen mucho.

Ahora echemos un vistazo a la forma en que la guerra contra las drogas se ha conducido en los últimos 40 años. Y comienza mucho antes, pero partamos de hace 40 años: se ha hecho muy poco gasto en prevención y tratamiento. Hay mucho en vigilancia, demasiado en control fronterizo y no se diga en operaciones fuera del país. Y el efecto en la disponibilidad de las drogas es casi indetectable; el precio de las drogas no cambia con respecto a su disponibilidad. Entonces quedan dos posibilidades: o quienes conducen la guerra contra las drogas están dementes o tienen otro propósito.

En fin, en la ley, existe un estándar para intentar determinar una intención, y es a partir de observar las consecuencias predecibles que podemos llegar a esta. Tienes 40 años de experiencia sin cambios en lo que se supone tratan de hacer, y tienes muchas consecuencias predecibles-de hecho, bastantes. En casa, encajonas a la gente que es esencialmente superflua. La economía viró dramáticamente en la década de 1970 lejos de la producción doméstica y dirigiéndose a la financiación y la exportación, dejando un problema de clases: ¿qué haces con los trabajadores desempleados? Encontramos una correlación muy estrecha de clase/raza en América, esto da como resultados negros e hispanos relegados.

Tú sabes, somos un país civilizado (USA), por eso no los asesinas, los metes a una cárcel. Y, de hecho, los índices de encarcelamiento se han disparado principalmente a principios de los 80s; no se puede siquiera comparar con otros países. Mientras tanto, la guerra contra las drogas contribuye a operaciones contrainsurgentes. Así que una conclusión racional es que esos son los propósitos. La única alternativa que puedo pensar es una locura.

La Guerra contra las drogas es simplemente una instancia del uso ilegitimo del poder perpetuado por concentraciones de poder que en primer lugar no deberían de existir.

Además, es sabido, por experiencia, que la prevención funciona. Llegamos a las preguntas sobre el problema de las drogas. De hecho, el peor problema por mucho es el tabaco: hay más muerte por tabaco que por drogas duras, 20 veces más o un número mucho mayor. Esa es una sustancia realmente peligrosa. La segunda más peligrosa es el alcohol por su consecuencia directa con el consumidor, pero también repercute en otros. La marihuana no te vuelve violento, el alcohol sí. Contribuye al abuso, violencias, manejar en estado de ebriedad ocasiona muertes. Te convierte en un asesino.

En fin, eso es lo que sucede, sin una criminalización, el uso de estas sustancias se ha inclinado significativamente entre la población con estudios. Y eso lo mismo con, digamos, la carne roja. Es un cambio en el estilo de vida, y se convierte en un estilo de vida muy saludable sin una criminalización. Es solo un problema de educación, básicamente prevención. Entonces, considero que no hay otra conclusión racional además de la que ya mencioné: la guerra contra las drogas no tiene cómo intención lidiar con el uso de las drogas. Está intencionada para otros propósitos, aquellos que son las consecuencias predecibles de los mismos.

Hace unos años, Evo Morales, el presidente de Bolivia, hizo un comentario oportuno. Dijo: “Si quieren destruir la coca aquí, entonces déjenos destruir el tabaco de California del Norte y Kentucky“. Es una sustancia mucho más peligrosa. Mata a muchas más personas que la cocaína. Claramente fue un chiste; Estados Unidos no los dejaría hacer eso.

HIGH TIMES: Mencionaste que el dinero de las drogas se utiliza para apoyar operaciones americanas de contrainsurgencia. ¿Puedes explicar cómo empezó eso y cómo sigue funcionando hoy en día?

CHOMSKY: La mejor fuente para esto es Alfred McCoy en “La Política de la Heroína”. Rastrea desde la temprana Europa en postguerra, después de la Segunda Guerra Mundial, dónde la principal preocupación de Washington era erradicar la resistencia fascista y los movimientos laborales en Italia, Francia y Alemania. Todo esto para establecer las estructuras sociales tradicionales, incluyendo colaboradores fascistas. De hecho, empezó antes, antes de que la guerra terminara, cuando las tropas de EU y Gran Bretaña llegaron a la península de Italia con ayuda de la mafia. En Francia, para romper el fuerte movimiento obrero, las fuerzas de ocupación estadounidenses utilizaron rompehuelgas, en otras palabras, matones. Reconstituyeron la Mafia de Córcega con ese propósito, a cambio, les permitieron restaurar la antigua conexión de heroína establecida en Marsella, la cual habían aplastado los fascistas.

Después, el centro de comercio de drogas siguió el camino de intervención y subversión de EU. El comercio de heroína se movió de la conexión de Francia al Sudeste de Asia, lo que se llamaba “El triángulo dorado“; el área alrededor de Berma, Tailandia y Laos se convirtió en la mayor área de producción de drogas con ayuda de Estados Unidos mientras se inmiscuía en guerras secretas contra las poblaciones del país. Después, se dirigió a Pakistán y Afganistán en los 80’s como aliado en la resistencia contra la ocupación de la unión soviética. Obviamente, las operaciones terroristas se llevaron a cabo en América Central bajo el mandato de Reagan, las cuales fueron financiadas por el comercio de cocaína y parcialmente expuestas en audiencias contra iraníes, la mayoría de ellas censuradas. Es común: Estas operaciones necesitaban de mercenarios y dinero ilegal que se traduce básicamente en el dinamismo que mueve al tráfico de sustancias.

Sobre cómo funciona hoy, deberías consultar estos temas con personas que les den seguimiento mejor que yo, como Alfred W. McCoy o Peter Dale Scott.

HIGH TIMES: ¿Podrías hablarnos sobre la conexión que existe entre los cárteles de droga y las instituciones bancarias?

CHOMSKY: El lavado de dinero se da normalmente a través de los bancos y pretenden no saber al respecto. Una interesante forma de ejemplificar el funcionamiento de esto es la operación Greenback, realizada por el Departamento de Tesoro de los Estados Unidos en 1979, cuando unos investigadores descubrieron un alto incremento de depósitos en bancos de Florida del Sur, así como un incremento en importación de cocaína. La investigación se llevó a cabo durante la presidencia de Reagan, quien evidentemente no quiso considerar a los bancos como un blanco principal, excepto cuando se meten en problemas con sus fugas de dinero.

HIGH TIMES: Te inclinas a la teoría del anarco-sindicalismo o anarquista. ¿Podrías explicar de qué forma tus pensamientos sobre las drogas se ligan a la guerra contra las mismas?

CHOMSKY: En mi opinión, la guerra contra las drogas es un estado de uso ilegítimo de poder. Podemos preguntarnos sobre lo que se ha hecho al respecto, pero pienso, por las razones que ya mencioné, que lo que se ha hecho es completamente ilegítimo. El anarco-sindicalismo surge para oponerse al uso ilegítimo de poder, incluyendo el poder de Estado, pero también se convierte en otro tipo de poder, como el poder corporativo o familias con estructuras patriarcales o lo que sea que se le parezca.

Hay una conexión en ese sentido. Esto es una simple instancia del uso ilegítimo del poder perpetuado por concentraciones de poder que no deberían de existir.

HIGH TIMES: Has alzado la voz en contra del partido liberal y sus ideales. Recientemente, liberales como Ron Paul ha cuestionado a consumidores de marihuana revelando que se oponen a la guerra de drogas. ¿Por qué te opones a ellos?

CHOMSKY: Lo que es llamado libertinaje en los Estados Unidos es una desviación representativa del pensamiento liberal tradicional. Tradicionalmente en Europa, libertario significa el lado anti-estado del partido socialista. En Estados Unidos, se entiende por libertario a un ultra capitalista; esto significa que se permite el funcionamiento de instituciones capitalistas sin restricciones. Esa es la receta para que se cree una de las peores formas de tiranía: la incontable tiranía corporativa.

Echemos un vistazo a los libertarios de forma individual. Puede que tengan buenas intenciones, pero mientras leo sus programas y otros programas del partido Libertario del Instituto Cato y otros, prácticamente les darían rienda suelta a innumerables concentraciones de poder privado. Y esa es la peor forma de tiranía que puedas imaginarte. No importa cuál sea el gobierno, el Estado es responsable ante el público, y el público puede obligarlo a ser responsable, al menos en sus principios. Es por eso por lo que tenemos reformas: debido a la presión pública. Por otro lado, tú y yo no podemos decir nada sobre las políticas de Goldman Sachs o la General Electric. Para empezar, nuestra única relación con ellos es consumir lo que producen o servirles como la fuerza de trabajo obediente. Podríamos poseer algunas acciones, pero no significaría nada debido a las acciones que ya están ocupadas. Eso lo hace irresponsable al público, al menos que lo supervisara un aparato regulatorio creado por el estado en nuestra sociedad, que podría de alguna forma mitigar los excesos y el poder destructivo que tienen estas instituciones.

HIGH TIMES: Tú, tus amigos y colegas, el más reciente Howard Zinn, han incentivado la idea del cambio que viene de abajo hacia arriba, de las personas organizadoras, en vez de los líderes elegidos. Esto lo has visto en las guerras civiles y en los movimientos antiguerra, y es evidente en el movimiento de la marihuana que se desarrolla hoy en día. ¿Esos progresos recientes sobre la legalización de la marihuana te dan esperanza para otras causas?

CHOMSKY: Primero que nada, yo no iría tan lejos como lo mencionaste. Hay una interacción entre funcionarios electos y el activismo popular. Entonces, por ejemplo, recordemos la legislación del New Deal o las otras instancias liberales que salieron de este durante el mandato de Nixon. Nixon fue básicamente el último presidente liberal y eso fue en gran parte por el activismo popular, desde la organización del CIO en la década de 1930 hasta el activismo de la década de los 60’s y 70’s. Tuvieron un impacto en las legislaciones y en los funcionarios públicos. Entonces no es una u otra, se pueden tener las dos con interacciones entre sí y reconocerse.

La legalización de la marihuana es una causa que sigue avanzando, y pienso que tiene sentido.

Podría ser una oportunidad para abordar los controles estatales que deberían relajarse o ser eliminados. El solo hecho de cómo procede crea preguntas interesantes. Yo no pensaría, exactamente, legalicemos todo; tienes que considerar las circunstancias que existen, la cultura que existe, la sociedad que existe, cómo la gente reaccionaría a esta legislación y otras opciones. No es tan simple. Creo que podemos encaminarnos en tratar las drogas duras de la forma en que tratamos el tabaco, pero probablemente tendría que ser considerando ciertos escenarios.

HIGH TIMES: ¿Nixon era liberal? Los lectores de High Times lo ven más como quién inicio la guerra contra las drogas. ¿Puedes explicar esto?

CHOMSKY: Nixon hizo cosas aún peores que empezar la guerra contra las drogas, pero lo mismo se aplica a otros presidentes. Algunas de sus iniciativas liberales incluían la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional, la Agencia de Protección Ambiental, el Crédito Tributario por Ingreso de Trabajo y muchas más. Ningún presidente desde Nixon ha apropiado iniciativas similares. Su percepción de “traición de clase” parece haber sido un factor en la fuerte reacción contra la democracia y los derechos liderados por empresas que despegaron a mediados de los años 70’s.

HIGH TIMES: Por último, los lectores de High Times tienen curiosidad en saber si usted ha probado la marihuana.

CHOMSKY: No, ni si quiera eso… Soy muy convencional.

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