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La entrevista High Times a Charles Bukowski

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La entrevista High Times a Charles Bukowski

NOTAS DE UN HOMBRE VIEJO Y SUCIO

Charles Bukowski sabe bien de lo que escribe. Un hombre marginal, un borracho, un ciudadano de la vida nocturna de L.A.; Bukowski se basó en la riqueza de sus experiencias para producir más de 30 poemarios autobiográficos, cuentos, y novelas.

Y todos sus escritos cantan: posee la vitalidad de vagabundo de Kerouac, el pomposo erotismo de Miller y la caprichosa filosofía hueso-afilada de Cain. Bukowski llegó tarde a la escritura, después de 14 años estancado en una oficina de correos, y tras permanencias extendidas en prisiones y hospitales. Sin embargo, hoy día, está cerca de la aceptación en masa. Sus historias se retoman para producirlas como películas, es un héroe cultural en toda Europa y su última novela, Women, vendió más de 100,000 copias en los Estados Unidos.

Bukowski no se detiene. Como el antihéroe de sus novelas, Hank Chinaski, labora todos los días y escribe por las noches mientras, al fondo, suena música clásica en la radio y derrama en la copa vino tinto de uvas. Actualmente Bukowski trabaja en una novela en torno a sus primeros años, a su infancia, un tema que domina con experticia. Silvia Bizio, una periodista italiana, se reunió con Bukowski en su casa de San Pedro, California, en medio de su novena carrera de caballos y su quinta botella.

HIGH TIMES: Prefieren tu obra en Europa más de lo que lo hacen aquí. ¿Cómo explicas eso?

BUKOWSKI: Europa está cien años adelantada en poesía, pintura, arte; gran fortuna para mí. Aquí no hay muchos que aprecien mi trabajo. Las feministas me odian demasiado, particularmente debido a que no han leído todo lo que he escrito; únicamente han leído partes de ello. Se enfurecen tanto que no pueden leer ni la siguiente página, ni la siguiente historia. Esa no es mi culpa; es la de ellas. Se disponen exageradamente a atacar sin antes haber atravesado lo que he creado.

HIGH TIMES: No sólo son ellas. Parece que has tenido un sinfín de problemas con la izquierda, en general.

BUKOWSKI: ¿No le agrado a la izquierda? Yo soy el proletariado, o, al menos, solía serlo.

HIGH TIMES: Bueno, al menos desde la perspectiva estadounidense.

BUKOWSKI: ¿Oh, en Estados Unidos? No me agrada la izquierda en Estados Unidos, porque no son más que imbéciles de Westwood Village con el estómago lleno, gritando slogans. Están demasiado preocupados intentando conseguir un trabajo, marihuana, o llantas para sus carros, o cocaína o yendo a la discoteca. Por lo tanto, no creo que haya un movimiento under-radical ocurriendo aquí. Cualquier cosa underground/radical es material mediático. Pura mierda por excelencia; y cualquiera que se involucre, rápidamente se dedicará a cualquier otra cosa para generar ganancias monetarias. Abbie Hoffman, todos esos embaucadores. Toda la izquierda estadounidense es sólo cagada gloriosa; nada como los Wobblies en los 20’s. La izquierda estadounidense está compuesta por blancos barrigones salidos de la nada; siempre lo han sido. Al menos podrías hablar con esos tipos, los Wobblies. Tomaría con ellos, sin embargo, jamás los seguiría. Pero la izquierda… No saben lo que significa pasarla mal. La lucha está en las calles. Yo vengo de las calles. Yo entiendo las calles. Pero las calles son las calles: no hay mucho que puedas hacer con ellas. Las calles son hermosas, East Hollywood es hermosa, Hollywood y Western Big Sam, la Whorehouse Man. Las calles son buenas, están llenas de personas, personas maravillosas, y no me gustan los ricos más de lo que a ti te agradan. Aunque pusieras cincuenta mil dólares en mi cuenta bancaria seguiría detestando a los ricos. Podría comer la cena con ellos, en los mismos cafés; el jefe de comedor podría saber mi nombre… Aun así, los detesto. Porque están muertos. No soporto a las personas muertas, aunque tengan un millón de dólares. Tomo su millón de dólares, a ellos no.

HIGH TIMES: ¿Crees que estén muertos a causa del dinero?

BUKOWSKI: En parte. Pero los pobres mueren por la misma razón: falta de dinero. Se vuelven odiosos, hostigantes. Así que regresemos a la ecuación original, la cual escribí cincuenta años atrás: sólo hay dos cosas mal con el dinero: o es demasiado o es muy poco. Incluso cuando tienes lo justo, a veces, no funciona. Puede que sea el clima o los genes o la persona con la que vives. Nunca nada funciona.

HIGH TIMES: ¿Te consideras apolítico?

BUKOWSKI: Claro, no porto ninguna bandera política. ¿Por qué debería hacerlo? Es como tener cálculos biliares: cuesta dinero removerlos. ¿Entonces, por qué tendría que abanderar un estandarte político?

HIGH TIMES: Sé que no te agradan las situaciones políticas, pero tienen que ver con tu trabajo. ¿Crees que la elección de Reagan traiga consigo cambios en el mundo cultural de Estados Unidos, en general? Particularmente, ¿crees que haya mayor probabilidad de que seas publicado?

BUKOWSKI: No soy una persona política; o sea, no puedo prever, sólo puedo adivinar y decir que la situación se volverá aún más represiva. La mayoría moral ha votado por Mr. Reagan; muchos de ellos son cristianos, muchos otros conservadores,  y, naturalmente, Mr. Reagan se encargará de que se respeten la mayoría de sus deseos. Pero eso me importa un carajo. No influenciará mi escritura, mucho menos creo que influencie mis publicaciones. Mis escritos no son asquerosos en sentido físico; la gente tiende a enervarse con las cosas que escribo, tienden a odiarme. Sé que algunos poetas de la hegemonía estadounidense me odian. Siento su odio, y me parece bueno; muestra que hago algo. Pero, obviamente, si todos me odiaran mis libros no se venderían. Pero muchos de los que me odian compran mis libros. Imagino lo que piensan: “Ok, ¡odio tanto a este tipo que quiero saber qué escribirá después!”. Es como en mis lecturas de poesía: la mitad de las personas que asisten me odia. Si yo odiara a alguien no iría a su recital; me mantendría lejos.

Siempre debe de haber alguien que quiera matarte, atropellarte con su auto, mutilarte, arrancarte los dedos; alguien que no pueda dormir en la noche por estar pensando en ti. Por supuesto, con aquellos que te odian vienen también todos los que te aman; y eso es también difícil de asumir, ¿sabes? “¡Oh, Bukowski! ¡Oh, me salvaste la vida! ¡Oh, Bukowski! ¡Oh, Bukowski!”. Me enferma.

HIGH TIMES: ¿Así que regularmente prefieres a las personas que te odian que a las que te aman?

BUKOWSKI: No exactamente, pero… ya sabes, muchas veces hablo y digo cosas que en verdad no pienso. Odio decir cosas que significan exactamente lo que son, a menos que sea algo excepcionalmente importante. ¿No te parece aburrido decir siempre las cosas tal como son? No sólo quiero decir: “Oh, sí, está bien, es maravilloso”. Me haría sentir casi como un político. Seguido digo cosas que en realidad no quiero decir, aunque hay un asomo de lo que sí quiero decir. A veces incluso escribo de este modo. Así que no te tomes todo literal, porque no lo es.

HIGH TIMES: Entonces, a veces te burlas de nosotros con tus escritos. ¿Es lo que intentas decir?

BUKOWSKI: Incluso a veces me burlo a mí mismo. Y a veces rechazan mis escritos diciéndome: “¡No hay nada bueno en esto, Bukowski!”. Y tienen razón: escribo demasiada mierda. Casi intencionalmente, escribo demasiada mierda, para mantenerme, y mucho de eso no tiene calidad, sin embargo, me ejercita. Aún así, mucho llega a ser bueno. Diría que el setenta y cinco por ciento de lo que escribo es bueno; cuarenta, cuarenta y cinco por ciento es excelente, diez por ciento es inmortal, y veinticinco por ciento es mierda. ¿Suma cien por ciento?

HIGH TIMES: De vuelta a la política: aunque afirmes que eres apolítico, algunas personas notan temas políticos en tu obra.

BUKOWSKI: Están completamente equivocados. No hay motivación política alguna en mí. No quiero salvar al mundo, no quiero hacerlo un lugar mejor. Sólo quiero vivir en él y hablar sobre lo que ocurre. No quiero que las ballenas sean salvadas. No quiero que se desmantelen las plantas nucleares: me siento parte de lo que sea que haya aquí. Puede que diga que no me agrada, sin embargo, no quiero cambiarlo. Soy muy egoísta. Lo que más aborrezco son cosas como… Ir manejando mi carro por la autopista, que se me reviente una llanta, y que luego tenga que cambiarla. Tengo que cambiar de carril y no hay ninguno por el lado derecho, y luego, tengo que regresar a la pista. Así que, verás, no tengo sentimientos profundos, no tengo ningún movimiento profundo. Tampoco es que no desee nada. Sólo quiero lavar mis dientes y ojalá que no se caigan; espero tener una buena erección el siguiente año: sólo sencilleces diminutas. No busco las grandes cosas. Me conformo con las cosas pequeñas, como el ganador de la tercera carrera con una probabilidad de tres a uno: es todo lo que quiero. Nada muy mágico; no quiero extenderme más allá de mis límites.

HIGH TIMES: Me diste la impresión de ser tímido cuando el otro día platicamos por teléfono.

BUKOWSKI: Pues, estoy preocupado por Linda [Beighle, novia de Bukowski]. Siempre siente que cuando hablo con una mujer estoy a un paso de violarla. Me importa muchísimo Linda así que preferiría evitar disturbios. Entonces, cuando hablo con mujeres al teléfono mantengo bajo el tono: “sí, no, ok”. No digo: “¿quieres venir a casa por una entrevista? Tendré algo de vino, habrá una chimenea encendida, y estaré solo, autógrafos, lo que sea que traigas, trae un rotulador enorme, tendrás de sobra material de escritura”. Suelo ser muy cuidadoso y lo muestro cuando estoy con alguien.

HIGH TIMES: ¿Te buscan muchas mujeres?

BUKOWSKI: Hmm, ahorita ya no: me estoy escondiendo. Las mujeres vienen, llenas de vida, y de repente te preguntas, bueno, ¿en qué momento esta energía abandonará su cuerpo y su cara cambiará, y se detendrá su sonrisa, y se volverá malo el sexo? No lo sé, me parece que treinta y un días después de la primera cita, un diablillo les salta encima y rumora el prólogo del mal que se acerca, luego se va y piensas que sólo lo estás imaginando cosas. Y seis meses después aquél diablo brota y rompe las ventanas y te imputa por todo lo que has hecho o no has hecho. Lo llamaría una energía neurótica femenina que se extiende hacia mí, lo cuál está bien. Uno debe sufrir si se vive con alguien. Uno debe pagar por esa alegría efímera. Así que sé que estás cosas llegan, pero cada que ocurre, pienso: “ya he visto esta película”. Estoy seguro de que la mujer siente lo mismo: “¡Oh, no, lo mismo ocurría con Ralph, creía que éste estaba bien!”. Entonces comenzamos a aterrorizarnos el uno al otro con lo que realmente somos. Si no puedo soportarlo, nos separamos.

No tengo nada que decir sobre las relaciones humanas excepto que no funcionan. Nunca funcionan: se pretende que funcionan. Es una tregua humana. Lo mejor que he escuchado fue cuando trabajaba en la oficina de correos y este tipo me estaba diciendo que llevaba cincuenta años casado. Cuando él o ella se despertó, él la miró a los ojos y calmado le dijo: “no crees problemas y no habrá problemas”. A mi parecer esta frase es la síntesis de todo. Él sólo quería una tregua. Las relaciones humanas no funcionan, pero necesitamos acercarnos. Al principio todos somos encantadores. Recuerdo una película de Woody Allen -es bueno para estas cosas- donde la mujer dice: “pero no eres como eras al inicio de la relación, solías ser encantador”. Él responde: “Sabes, solo estaba haciendo mi cosa de apareamiento, estaba usando todas mis energías. ¡No podía seguir haciendo esto, me volvería loco!”. Es lo que las personas hacen al inicio. Los primeros días piensas que son inteligentísimos y que están llenos de vida. Luego la realidad llega a rastras. “Jesucristo, dejaste tus medias botadas por todo el suelo, ¡idiota, imbécil, estúpido! ¡Le jalaste al baño y aún hay cagada en él!”. Entonces, las relaciones humanas no funcionan, nunca funcionaron y nunca funcionarán. No están destinadas a hacerlo. Las personas están destinadas a vivir una mitad en soledad y la otra en relaciones. Con las mujeres era todo encantador, pero sentía como si comiese carne cruda, que no podía masticar demasiado bien. Se convirtió en una especie de truco sucio. No soy religioso, pero sí tengo una maldita moral del bien. No me gusta simplemente… Bueno, está bien, solía tenerla… Cuando se iban a trabajar yo solía abrir sus armarios, miraba sus zapatos, iba al baño, veía una foto de su novio y decía: “¡Ese idiota! ¿Vive con este tipo? ¡Será mejor que me vaya de aquí!” Y decían: “Llámame al trabajo“, “Hola, cariño“, pero te importa una mierda; te acuestas en su cama, es horrible, y finalmente te das cuenta y piensas: “¿Qué diablos estoy haciendo? ¿Qué estoy tratando de hacer?” ¡Un pedazo de culo no es tan importante! Porque después de que te vienes, tienes que vivir muchas horas sin venirte, al menos a mí me pasa: tengo sesenta años. Todo el asunto es muy confuso. Lees el Decamerón de Bocaccio. Esto es lo que influenció mucho Women. Amaba su idea de que el sexo era tan ridículo que nadie lo podía soportar. No había mucho amor en él; sólo sexo. El amor es más divertido, más ridículo. ¡Ese tipejo! Se podía reír de ello. Realmente debió haber eyaculado unas cinco mil veces para escribir esas cosas. O tal vez solo era un marica; no sé. Entonces, el amor es ridículo porque no puede durar, y el sexo es ridículo porque no dura lo suficiente.

HIGH TIMES: Entonces, ¿qué no es ridículo?

BUKOWSKI: Lo que no es ridículo es el tiempo intermedio, la espera entre el sexo y el amor, y el enfrentarse a lo que queda con un intento de bondad, de no-amargura. Creo que debemos volvernos buenos con lo que queda de nosotros, con lo que permanece después de que se agotó su bondad. En otras palabras, permanecer enteros, aunque nada haya funcionado. Creo que necesitamos un poco de suerte y un poco de glamur y un poco de fuerza y un poco de moxie (coraje) para continuar. Hemingway lo llamaría “la gracia en momentos turbulentos”, lo dijo mejor que eso. Moxie significa continuar incluso cuando todo se siente terrible. Estacionas el carro en el garaje, si tienes garaje, si tienes un carro, azotas la puerta, te masturbas y lees una revista en vez de cortarte la garganta. Significa continuar incluso cuando todo parece terrible: no te acercas a dios ni te acercas a la iglesia. Te pones de cara a la pared y lo arreglas tú mismo. Si crees que eso no es duro, lo es. Correr a algún lugar, tomar algo, un dios, una mujer, una droga, una mañana de éxito, para la noche, para la semana, el año, para la vida entera; las personas no duran lo suficiente para encontrar lo que realmente son. 

HIGH TIMES: Sé que odias esta pregunta, pero: ¿No es también el alcohol un escape?

BUKOWSKI: Sabía que dirías eso. ¡Por ese motivo no lo mencioné! Pero, verás, el alcohol es un dios placentero. Te permite cometer suicidio y despertar otra vez y volverte a matar. Hay algo aletargado en la muerte alcohólica. Las drogas son veloces; si crees en un dios, ya estás completamente muerto, porque has entregado tus procesos cerebrales a alguien más que a ti mismo. El alcohol es un proceso, una muerte lenta. En otras palabras, no cedes todo de un jalón. En vez de rendirte inmediatamente, cedes pulgada a pulgada. Esperas hasta que, tal vez, algo ocurra un poco mejor. Llevo intentando eso desde que tengo catorce años. Y ahora manejo un BMW, vivo en una casa grande, la leña está al fuego, me entrevistas, las cosas parecen ser mejores, pero yo sé que no lo son. Sé que son exactamente lo mismo: cambiaron de forma, pero sé que siguen en mal estado. Siempre será así. 

HIGH TIMES: ¿Sólo hablas por ti o hablas por el mundo en general?

BUKOWSKI: Por mí, principalmente, porque no puedo pensar ni sentir por los demás. Igual, parece que lo hago, porque regularmente me llegan muchas cartas al correo en torno a mi escritura, me dicen: “Bukowski, estás muy jodido y aún sobrevives. Decidí no asesinarme”, o, “Eres un imbécil, amigo, me diste el coraje de vivir”. Así que, en cierto modo, salvo a las personas mientras bebo y espero. No es que quiera salvarlos: no tengo deseo alguno de salvar a alguien. Pero resulta que los he salvado. Ser un imbécil salva a otro imbécil, ¿ok? Estos son mis lectores, ¿ves? Mis libros son comprados por los derrotados, los dementes y los condenados, y eso me hace sentir orgulloso.

HIGH TIMES: ¿Te consideras un autor erótico?

BUKOWSKI: ¡Erótico! Escribo sobre cualquier cosa. La razón por la que el sexo atraviesa mucho de mis historias es porque cuando renuncié a mi trabajo como cartero, a los cincuenta años, tenía que hacer dinero. Lo que en verdad quería hacer era escribir acerca de algo que me interesara. Pero había toda esta serie de revistas pornográficas en Melrose Avenue, y habían leído mis textos en la Free Press, y comenzaron a pedirme que les enviara algo. Lo que tenía que hacer era escribir una buena historia, luego, a la mitad debía describir un acto de sexo explícito. Así que escribiría la historia y en algún momento diría: “Bueno, es hora de echarle algo de sexo encima”. Y le pondría algo de sexo y continuaría escribiendo la historia. Estaba bien: enviaría la historia por correo e inmediatamente me darían un cheque por trecientos dólares.

HIGH TIMES: ¿Pero piensas tus historias como eróticas? ¿Crees que las personas se excitan cuando las leen?

BUKOWSKI: No lo sé. Varias personas me han escrito y me han dicho que algunas de mis historias los han excitado. Especialmente The Fiend. Ahora, ¿por qué a las personas les excita la historia de un hombre violando a una pequeña niña?, no lo sé. Quizás muchos de ellos quieran hacerlo y sólo la ley y el miedo evita que lo hagan. Quizá el hecho de que la describí vistiéndose lentamente, lo ocurrido, seguro excitó a alguien. Pero jamás tuve una erección mientras lo escribía.

HIGH TIMES: ¿Qué piensas sobre Henry Miller? ¿Consideras a Miller un escritor erótico?

BUKOWSKI: No puedo leer a Henry Miller. Comienza hablando sobre la realidad, pero de repente se pone todo esotérico, comienza a hablar de otras cosas. Un par de páginas buenas, y luego pierde el hilo tangencialmente, entra a áreas abstractas, y no puedo continuar leyéndolo. Me siento estafado.

HIGH TIMES: ¿Estafado? ¿A qué te refieres?

BUKOWSKI: No permanece ahí. Quisiera que permaneciera en las calles, no en el aire.

HIGH TIMES: Así que la buena escritura es aquella que permanece en la realidad, en las calles.

BUKOWSKI: No dije que tenía que ser así; dije que para mí así lo era. Así que trato de mantenerme en las calles, en cualquier lado que esté; intento quedarme con la realidad. Sólo describo cosas; no intento explicarlas. Sólo me preocupa lo que conozco. Lo que desconozco no me concierne. Es como en la oficina de correos: los chicos solían decir: “Lo que no conozco no me lastima. Si mi esposa coge con alguien más y yo no lo sé, entonces no existe”. Sólo conozco lo que veo. Estoy en la cama viendo la TV, todo lo que conozco en ese momento es a Johnny Carson: ¡Eso es la realidad!

Supongo que soy más cercano a la gente de la calle que a cualquier otra persona, y cuando encuentras más cercanía en alguien más, esta persona te marca. Por eso es por lo que tienes que pasar desapercibido, hacer tu trabajo y estar callado. Haz tus gritos en las páginas, pero no permitas que lo noten tan seguido. Piénsalo: ¿Qué es lo que posibilita algún tipo de magia entre alguien que crea y alguien que escucha la creación? La magia, pienso a menudo, es la persona que se aparta de las masas; no deliberadamente, pero tiene que hacerse. Una vez que el artista comienza a mezclarse con las masas, el artista se convierte en la masa.

HIGH TIMES: ¿Es ese el motivo por el cual el verano pasado no fuiste al Poetry Festival of Castelporziano en Italia? Fuiste una de las grandes ausencias.

BUKOWSKI: No fui porque no me gustaba la línea de poetas estadounidenses con la que hubiese tenido que leer. No leería con ellos en Santa Mónica, California; ni siquiera estaría en la misma habitación que ellos. Por eso no fui: no me gusta su compañía. No quiero nombrar a nadie, pero si es verdad que les lanzaron bombas de arena, como dices, me siento satisfecho. Así me siento cuando leen: siento como si fuese a vomitar y a lanzarles mi vómito.

HIGH TIMES: Pero esas personas querían escuchar a Bukowski y a Ginsberg.

BUKOWSKI: Espera un minuto, no nos confundamos.

HIGH TIMES: Ok, pero Allen es un gran ídolo en Italia, como tú.

BUKOWSKI: ¿Quién, Allen? [Sarcásticamente]. Allen está ok, Allen está bien, sí, todos ellos son buenos poetas: Gregory Corso, y el novio de Ginsberg, y Joan Baez, Timothy Leary, Frank Zappa, Bob Dylan… La cultura estadounidense está bien. La cultura estadounidense es… Creo que toda ella tiene un retraso. Es como un cuerpo arrastrando una cola, pero la cola está detrás del cuerpo siendo arrastrado por el polvo.

HIGH TIMES: ¿Cuál es el mejor cumplido que un lector te puede dar? ¿Y cuál es el mejor cumplido que una lectora puede darte?

BUKOWSKI: Todas las lectoras son lo mismo. Cuando asisto a una lectura de poesía se acercan y dicen: “voy a cogerte”. Los hombres no dicen eso; dicen, “¡Oye, hombre, eres muy bueno!”. Así que las lectoras me excitan un poco más. Igual, creo que le gusto más a los lectores.

HIGH TIMES: En tus libros siempre hablas sobre tu placer sexual, pero nunca sabemos cómo se sienten las mujeres cuando hacen el amor contigo…

BUKOWSKI: Bueno, por supuesto, parto de mi placer; si hay algo que sobre pueden tomarlo. Cuando estoy satisfecho, todo termina. Diez segundos, luego todo termina. Algunas veces sólo son tres o cuatro segundos, nunca hay juego previo. Todo está ahí: ponte allí, quitémonos este peso de encima para que pueda ver la televisión. Así es como lo hago.

HIGH TIMES: Y entonces, ¿Johnny Carson es una buena conclusión…?

BUKOWSKI: ¿Después del sexo, Johnny Carson? Muchas veces es mejor que el sexo que lo precedió, otras no. Todos tenemos malas noches.

HIGH TIMES: ¿Te preocupa cómo se sienten las mujeres que hacen el amor contigo?

BUKOWSKI: ¿Hablas sobre esa mierda de la liberación sexual? Bueno, ok, a veces intento hacer todo lo que puedo: mucho juego previo; sé donde se encuentra el clítoris, sé cómo hacer todas esas cosas, lo sé, lo sé.

HIGH TIMES: ¿Te preocupa tu reputación?

BUKOWSKI: ¿Como gran amante? No, si no les gusta lo que hago irán con otro hombre, que es lo que regularmente hacen. Que ellos hagan todo el juego previo.

HIGH TIMES: ¿Es cierto que comenzaste a escribir Women después de varios años de celibato?

BUKOWSKI: ¿Varios? Debieron haber sido diez o doce desde la última vez que tuve sexo. Necesitas recargar el esperma. O tal vez creo que siempre he sabido que las mujeres son un problema más que cualquier otra cosa.

HIGH TIMES:  Pero debiste pasar por esa experiencia, y comenzar a acostarte otra vez con mujeres…

BUKOWSKI: Porque creía que ser un escritor, y haber estado sin mujeres por doce años… Te deja escribir muchas cosas; pero si te falta la otra mitad de la raza humana, no eres un ser humano completo, no sabes una mierda de lo que está ocurriendo, ¿verdad? Quiero decir, necesitas cierto balance. Así que vivo con ellas para poder criticarlas en mis textos.

¿Crees que fue tan terrible pasar esos doce años sin sexo? Me estaba preparando para la tempestad de las mujeres que estaban por llegar. Quizás sabía que iba a ocurrir. No es una decisión que yo tomé: lo que ocurre en mí sólo ocurre. No tuve mi primera relación sino hasta los 23 años. Ahora tengo 61 y la última cogida la tuve el año pasado.

HIGH TIMES: ¿Enserio? ¿Por qué?

BUKOWSKI: Me permite escoger mejor a los ganadores en las carreras. Para mí el sexo es como un sándwich de crema de maní.

¿Qué crees que ocurre cuando las personas llegan a cierta edad y el sexo ya no es una opción? ¿No puedes amar más a esa persona? ¿Cuál es el gran problema con el sexo? ¿Todo debe ser sexo? ¿No puedo continuar con la página 98 manejando una bicicleta sin pensar sobre el sexo? ¿Soy una persona impura porque dejo de pensar en el sexo? ¿Hay algo mal con mi cabeza si no se me para un 50% de las veces? No tengo nada en contra de coger, pero me parece que puede estar sobrevalorado.

Las personas piensan que estoy obsesionado con el sexo. Cogí, cogí bien y escribí bien sobre coger, pero esto no significa que sea muy importante. Cogí a muchas mujeres, cogí y bebí, bebí y tuve sexo, y descubrí, tomando y cogiendo, que no es tan grandioso como dicen.

Las personas quieren venir y proponerme: “Hey, Bukowski, hay que embriagarnos, traeré algunas prostitutas”. No estoy interesado: “Hey, no quiero a tus prostitutas”. Creen que es importante. Yo no lo dije. Es sólo porque escribo buena mierda sobre el sexo, pero pude haber escrito igual de bien sobre la forma de freír los huevos, sólo no lo hice

HIGH TIMES: ¿Qué me puedes decir de este libro sobre la infancia que ahora escribes?

BUKOWSKI: Es muy serio, he intentado hacerlo un poco gracioso para cubrir el horror de mi infancia.

HIGH TIMES: ¿Es una historia de horror?

BUKOWSKI: Oh, sí. Con H. mayúscula. ¿Por? ¿Alguna vez te han aleccionado con un cinturón tres veces a la semana, de los seis a los once años? ¿Sabes qué tantas alecciones son?

HIGH TIMES: ¿Fue tu padre?

BUKOWSKI: Sí, pero, mira, esto ha sido, literalmente, un buen entrenamiento. Que me haya aleccionado con ese cinturón me enseñó algo.

HIGH TIMES: ¿Qué te enseñó?

BUKOWSKI: Cómo escribir.

HIGH TIMES: ¿Cuál es la relación entre la escritura y los golpes?

BUKOWSKI: La relación es: cuando te golpean tan fuerte y por tanto tiempo desarrollas la tendencia de decir lo que en verdad quieres decir; en otras palabras, te sacan las pretensiones a golpes. Si logras sobrevivir a esto, lo que queda regularmente es genuino. A cualquiera que castiguen severamente de pequeño suele salir de ello bastante fuerte, bastante bien; o puede terminar como un violador, un asesino, en un manicomio o perdido en cualquier dirección. Así que, verás, mi padre era un gran maestro de literatura: me enseñó el sentido del dolor, del dolor sin razón…

HIGH TIMES: ¿Probablemente este sea el motivo por el cual escribes a solas, evitando el contacto con las personas? ¿Y es por eso por lo que escribes?

BUKOWSKI: Ciertamente nadie sabe por qué se vuelven escritores. Sólo digo que mi padre me enseño una lección importante de la vida, me enseñó ciertos aspectos de la vida, de las personas. Y estas personas existen; las conozco todos los días mientras conduzco mi carro en la autopista.

 HIGH TIMES: ¿Qué tipo de personas?

BUKOWSKI: Conduzco en la autopista, en el carril de alta velocidad, detrás de alguien. Él va a 50 millas por hora. Intento pasarlo, sube a 60. Subo a sesenta y cinco, y él aprieta el acelerador. Hay algo en la raza humana muy patético, muy mezquino. Me doy cuenta por cómo manejan en la autopista. Cuando alguien quiere rebasarme, aprieto el freno y dejo que pasen. La raza humana no es para tanto.

HIGH TIMES: ¿Siempre te sientes así?

BUKOWSKI: No ha mejorado.  No he notado cambio alguno. En uno de mis poemas escribí: Humanity, you never had it from the beginning (Humanidad, nunca lo poseíste desde el inicio). No veo razón alguna de alterar ese verso.

HIGH TIMES: Asumo que has leído bastante…

BUKOWSKI: Entre la edad de 15 y 24 años debí haber leído una librería entera. Comía libros en el desayuno. Mi padre solía gritar a las ocho en punto de la noche: “¡Apaguen las luces!”. Tenía la idea de que debíamos ir a la cama temprano, levantarnos temprano y enfrentarnos al mundo siendo buenos en cualquier trabajo que hiciéramos; lo cual es pura mierda. Yo lo sabía, pero estos libros eran mucho más interesantes que mi padre: los libros tenían algo de corazón, apostaban por algo. Así que cuando decía: “¡Apaguen las luces!”, tomaba una linternita a la cama, la ponía bajo las sábanas y leía, y era caluroso y sofocante, pero eso hacía que cada página leída fuese más gloriosa, como si me drogara: Sinclair Lewis, Dos Passos, estos eran mis amigos bajo las sábanas. No sabes lo que estos tipos significaban para mí; eran amigos desconocidos. Encontraba bajo el departamento personas brutales que me decían cosas en voz baja; eran personas mágicas. Ahora que los vuelvo a leer me doy cuenta de que no eran tan buenos.

HIGH TIMES: ¿Hay algún escritor con vida al que respetes?

BUKOWSKI: Hay un par, pero es mejor si no los veo, cuando estoy tomando. La mayoría de ellos comenzaría a hablar sobre su trabajo. No dicen: “Ayer se rompió el brazo mi esposa”. Dicen cosas como: “Estoy trabajando en un soneto”, o: “Iré a Nueva York”. Pura plática laboral.

HIGH TIMES: ¿Qué opinas sobre sus libros?

BUKOWSKI: No me gusta cómo usan su ropa, no me gustan sus zapatos y no me gustan sus libros. No me gusta su tono de voz. No me gusta cómo vomitan después de tres bebidas. Los escritores son personas despreciables. Los plomeros son mejores, los vendedores de autos usados son mejores; son más humanos que los escritores. Los escritores se convierten en humanos sólo cuando están frente a la máquina de escribir; se convierten en buenos, excepcionales humanos. Aléjalos de su máquina de escribir y se convierten en idiotas. [Intensamente]: Yo soy un escritor.

HIGH TIMES: Aun así, no piensas eso de ti mismo.

BUKOWSKI: No. Porque trabajé en una fábrica, me volví dócil. No me hice escritor sino hasta los cincuenta, hasta entonces tuve el tiempo para vivir en un área de existencia distinta. Esa vida me ayudó a mantenerme a mí mismo. ¿Debería usar la palabra sano?, ¿normal? De alguna manera no parecen las palabras correctas. Digo, me dio cierta… naturalidad. Esa es la palabra que buscaba: Naturalidad.

HIGH TIMES: ¿Cuándo cambiaron las cosas en tu vida? ¿Cuándo se detuvo el tiempo de las mujeres y la oficina de correos?

BUKOWSKI: Nada se detuvo. ¡Alguien más se preocupó de mi alma! Sabes, hubo un tiempo en el que la gente venía y estaba acostumbrada a verme en este pequeño cuarto lleno de latas de cervezas, levantándome y yendo al baño a vomitar, y luego salía con un cigarro encendido y me tomaba otra cerveza. ¡Creían que tenía un alma!

HIGH TIMES: Y apuesto a que se sentían satisfechos de verte sentirte enfermo y fatal. Esa es la imagen que las personas tienen de Hank Chinaski.

BUKOWSKI: Pero tenía alma para ellos, y también la estaba teniendo para mí. Está bien, lo entiendo. Yo era un tipo duro. Ahora soy suave, meloso, sonrío. Sólo quiero vivir tranquilo con una mujer decente, bebiendo juntos, viendo la tele, paseando…

HIGH TIMES: Entonces, ¿no más de estas mujeres en tu vida?

BUKOWSKI: No digo eso. Básicamente siempre he sido un imbécil leal. Con todas las mujeres que he vivido, incluso con las prostitutas, siempre he tenido un maldito sentido de lealtad y honestidad hacia ellas; y me gustaría que todos lo tuvieran, porque haría al mundo un poco más sencillo.

HIGH TIMES: ¿En qué piensas que se basa esa lealtad?

BUKOWSKI: Creo que se basa en la deslealtad de otras personas; la fealdad de ello. No quiero ser el primer mentiroso. No sé de dónde venga eso. No tengo religión alguna. Ser bueno es mejor que ser cualquier otra cosa si no hay otra opción. No tienes que ser un cristiano; no es una obligación. Sólo ser bueno, es un concepto sencillo. Todos se sienten mejor cuando intentan ser buenos. Por otro lado, admiro a la gente maligna que puede ser original y alcanzar nuevas áreas; pero el tipo de personas malvadas que me gustan son aquellas que no traicionan a una persona, sino que traicionan toda la tendencia de pensamiento regular en las personas y comienzan una nueva forma de atender a lo real. Hay una gran diferencia entre dos personas haciéndose mal la una a la otra, y una persona que se carga a todo el mundo creando conceptos originales. Alguien tan fuerte como Hitler será odiado por siglos, pero hablarán sobre él, harán películas sobre él mucho después de que aquellos que se reunieron para derrotarlo desaparezcan de la conciencia humana. Porque se necesitan cojones para romper las barreras de la moralidad y del entendimiento establecido. Me parece que esto está muy bien si puedes hacerlo a gran escala. Si puedes traicionar y asesinar a la humanidad, eso es grandioso; pero si le mientes a la persona con la que vives… eso es pura mierda. Porque no se necesita nada de valor para hacerlo, y sí toma coraje y originalidad hacer lo contrario. 

HIGH TIMES: He escuchado que dan clases sobre ti en algunas universidades, que usan tus libros como libros de texto: Los poemas, Factotum. ¿Cómo te sientes al respecto?

BUKOWSKI: Eso no me hace sentir particularmente bien. Significa que eres lo suficientemente seguro como para ser enseñado en las aulas. Si es así, tal vez debería pisar con más fuerza el acelerador del auto. No quiero que las personas me alcancen: quiero un gran espacio entre ellos y yo.

HIGH TIMES: Entonces, andas por ahí recorriendo las universidades, ocasionalmente, o das un par de lecturas de poesía una vez cada cierto tiempo. ¿Qué haces en tu día a día?

BUKOWSKI: Me levanto, voy a las carreras, regreso cansado, regreso tan cansado que no puedo escribir. Luego Linda regresa a casa de la tienda, y la hallo cansada, nos sentamos juntos, aquí. Entonces le digo: “Bueno, podríamos tomarnos un pequeño trago”. Luego, después de la cena, trabaja en sus figuras de acción, yo subo las escaleras y comienzo a escribir, todos los días es lo mismo. Si me preguntas si mi escritura sigue siendo buena, sí, sigue siendo buena.

HIGH TIMES: Entonces, parece que las carreras de caballos es lo único que permanece fuera del mundo que describes.

BUKOWSKI: En otras palabras, ¿dices que estoy en la pista de carreras y que ya no estoy comprometido con las calles?, ¿estás preocupada por mi alma? ¿Qué piensas que ha cambiado? ¿Vivir en una casa grande, tener un lindo carro?

HIGH TIMES: Creo que es un gran cambio. Levantarte por la mañana y por fin saber cómo pagar una renta.

BUKOWSKI: ¿Cuál es la diferencia? El que no lo tiene lo va a gastar todo en lujos; el que lo tiene va a continuar. Entonces, cuando mires hacia atrás en torno a lo que he escrito desde 1979, verás si fracasé o si lo logré. Mi conjetura es que lo he logrado. Para mi buena suerte sucedió demasiado, demasiado tarde, y creo…, si no soy lo suficientemente sabio para saber que a la edad de 60 años sé muy poco. Si sé muy poco, merezco fallar, es paradójico, así que ya veremos.

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